viernes, 28 de agosto de 2026

DICE BATTLE




Un juego de PYXOR.




    - 1 tablero de madera.

    - 7 dados de madera claros.

    - 7 dados de madera oscuros.

    - 1 bolsa de transporte.



     

Objetivo del juego:
Ser el jugador con más puntos al final de la partida, sumando el valor de cada dado que hayas conseguido llevar al lado opuesto del tablero.

Preparación de la partida:

1.Cada jugador elige un color y pone los dados en la primera fila del tablero, de manera que el 6 quede en la parte superior y en la cara que ve el jugador de enfrente el 2.

Una partida

Por turnos, cada jugador irá moviendo los dados.

Los movimientos disponibles son: 

- mover hacia delante o a los lados volteando el dado.

- saltar un dado, de esta manera no se voltea, se queda en la misma posición.

- inclinar hacia delante o un lado y luego saltar.

Si saltas por encima de un dado con un valor inferior al que está pasando por encima, este dado será eliminado.

Fin de la partida.
La partida finaliza cuando un jugador ha llevado todos sus dados al final del tablero.
Se suma el valor de los dados que hayan llegado al otro extremo del tablero y el jugador con mayor puntuación, gana.







Hoy hablamos de Dice Battle, sus componentes son una auténtica pasada, pero lo que más me ha llamado la atención es el tamaño de los dados de madera. Son grandes, contundentes y tienen una presencia en mesa espectacular. Es de esos juegos que, cuando lo sacas de la caja, entiendes inmediatamente que los componentes no son un simple acompañamiento: son parte fundamental del atractivo del juego.

La mecánica es bastante sencilla de entender, pero tiene más chicha de la que puede parecer inicialmente. Cada jugador tiene que conseguir llevar sus dados hasta el extremo contrario del tablero, y para ello puede avanzar, desplazarse lateralmente, saltar sobre otros dados e incluso eliminar dados rivales si consigue saltar sobre ellos con un valor superior. Y aquí está la gracia: no solo estás pensando en cómo avanzar los tuyos, sino también en cómo posicionarlos para bloquear, amenazar o eliminar los dados del contrario.

Me gusta especialmente que los dados no sean simplemente fichas con un número escrito. El propio movimiento modifica la cara que queda visible, así que el valor del dado va cambiando a medida que avanzas. Eso hace que tengas que estar pendiente de qué número tienes en cada posición y de cómo puede afectar a tus siguientes movimientos. Y además existe ese pequeño dilema entre intentar llevar rápidamente un dado al otro lado o utilizarlo para atacar y quitarte una pieza rival del camino.

Pero, sinceramente, creo que aquí la producción hace muchísimo. Los dados de madera son enormes comparados con lo que solemos encontrarnos en este tipo de juegos y tienen una presencia brutal. El tablero, los dados y la sensación de manipular físicamente las piezas hacen que la partida resulte muy satisfactoria. Es de esos juegos que probablemente enseñaría a alguien sin decirle demasiado y dejaría que fuese él mismo quien empezase a mover los dados, porque los componentes te piden tocarlos y probar movimientos.

Y también me parece un producto muy conseguido para quienes disfrutan de los abstractos para dos. No necesitas una preparación complicada ni una partida larguísima para entrar en materia. En pocos minutos entiendes el objetivo y empiezas a descubrir las posibilidades tácticas. Además, que la puntuación final dependa del valor de los dados que consigues llevar al otro lado hace que no siempre te interese simplemente correr hacia delante: conservar dados de valores altos puede ser importante, pero también puede exponerte a que el rival los elimine.

Mi opinión es bastante clara: Dice Battle me parece un juego sencillo, muy vistoso y con una producción que está claramente por encima de lo que uno espera al verlo por primera vez. No busca ser un abstracto de una profundidad infinita, sino ofrecer un enfrentamiento rápido, táctico y muy físico. Y para mí funciona especialmente bien porque los dados de madera gigantes le dan una personalidad tremenda. Es de esos juegos que llaman la atención en una estantería, pero que además tienen una mecánica suficientemente interesante como para que, después de la primera partida, quieras volver a probar.

Si te gustan los juegos para dos y valoras especialmente los componentes bonitos, contundentes y con presencia, este es de los que yo enseñaría directamente en mesa: creo que ahí es donde realmente se entiende lo especial que resulta.



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