1. Coloca en el centro de la mesa el mazo de croquetas, el de acción y el de comensales.
2. Elegid al jugador inicial, el metre.
Una partida
Una partida se desarrolla en 3 rondas. Cada ronda tiene las siguientes fases:
1. Repartir cartas.
El metre reparte un número de cartas de croqueta dependiendo del número de jugadores. A 2 jugadores 10 cartas, a 3 - 9, a 4 - 8 y a 5 - 7. Y también reparte 1 carta de acción a cada jugador.
2. Comensales.
Revela 4 cartas de comensales, dejando 1 boca abajo.
3. Fase de juego.
- Elegir una carta. Cada persona elige una carta de su mano, la pone delante suya boca abajo y pasa el resto de cartas a la persona de la izquierda.
- Revelar una carta. Todas las personas juegan a la vez y pueden realizar una de estas 2 acciones.
Revelar la carta elegida para que forme su crocata.
Descartar la carta elegida para robar 2 cartas de acción del mazo.
- Realizar acciones. Por turnos, cada jugador decide si quiere jugar una o varias cartas de acción.
- Finalizar el turno. Cada jugador coge las cartas que le pasó el otro jugador y comienza de nuevo la parta de Elegir una carta.
4. Fase de Fin de la Ronda.
Cuando se pasa la última carta de la mano, los jugadores la ponen boca arriba junto a sus cartas de croqueta. Es obligatorio ponerla en tu crocata.
Luego se revela la carta de comensal que estaba boca abajo.
Puedes usar la misma carta de croqueta para alimentar a dos comensales diferentes. Y siempre tendrás que ofrecer un tipo de croquetas de las que piden los comensales. La carta de comensal se la lleva el que pueda cumplir el pedido y en caso de empate gana el que tenga más croquetas del primer tipo de croqueta que el comensal solicita. Y si sigue habiendo empate, el que tenga croquetas con mayor puntuación.
Cada participante suma a los puntos de carta de comensal los puntos obtenidos por sus croquetas.
Para las croquetas de carne y pescado, si tienes una de cada familia obtienes 10 puntos extra.
Para las de Provolone, si tienes solo 1 -5 puntos, si tienes 2 - 3 puntos y si tienes 3 +10 puntos.
Para las veganas, si tienes 1 -1 punto, si tienes 2 +4, si tienes 3 -3 y si tienes 4 +10.
Si estas en la 1º o 2º Ronda prepárate para comenzar la tercera ronda barajando cartas, volviendo a repartir y anotando los puntos. Cada jugador conserva sus cartas de acción (en esas cartas están las croqueta de postre, ya que esas no se colocan en tu crocata)
Si estás en la tercera, has llegado al final de la partida.
Fin de la partida.
La partida finaliza tras la tercera ronda.
Se puntúa de forma habitual y se suman las cartas de prostre. El jugador con más cartas de postre sumará 10 puntos y el que menos tenga restará 10 puntos. En caso de empate se repartirán los puntos.
Gana el jugador con más puntos.

Hoy hablamos de Crocata, uno de esos juegos que ya consigue sacarte una sonrisa antes incluso de abrir la caja. Y es que su presentación es una auténtica maravilla: la caja (por llamarla de alguna forma), tiene forma de un pequeño monedero de peluche con aspecto de croqueta, un detalle tan original como simpático que llama muchísimo la atención y que hace que destaque en cualquier estantería. Es una producción con mucha personalidad y de esas que apetece enseñar nada más verla.
Una vez dentro, el apartado artístico mantiene ese mismo nivel. Las ilustraciones son preciosas, muy coloridas y con un estilo desenfadado que encaja perfectamente con la temática culinaria. Todo transmite ese ambiente de restaurante divertido donde estamos preparando las mejores croquetas para satisfacer a unos comensales cada vez más exigentes. Es un juego muy agradable de ver en mesa y se nota el mimo puesto en el diseño.
A nivel de mecánicas, Crocata combina el draft de cartas con la gestión de colecciones y el uso de acciones especiales. En cada ronda iremos seleccionando croquetas mientras pasamos el resto de la mano al siguiente jugador, intentando construir la mejor combinación posible para cumplir los pedidos de los comensales y, al mismo tiempo, maximizar la puntuación de nuestra propia colección. Las cartas de acción aportan bastante interacción y permiten sorprender al resto en el momento adecuado, haciendo que las decisiones no se limiten únicamente a escoger la mejor carta disponible.
Lo interesante es que constantemente tienes que decidir entre quedarte una croqueta que puntúe bien para tu colección o intentar completar los pedidos de los comensales, ya que ambas formas de conseguir puntos son importantes. Esa doble gestión hace que cada elección tenga peso y que siempre estés pendiente de lo que están construyendo los demás jugadores.
Personalmente nos ha parecido un juego muy agradable de jugar. No pretende complicarse con reglas difíciles, pero sí ofrece decisiones interesantes durante toda la partida y mantiene un ritmo muy fluido. Eso sí, para lo fácil que es, tiene un manual de instrucciones que podría ser mucho más claro. Ya que la parte de puntuar por comensales, aunque viene con ejemplos, no queda del todo clara. Sobre todo lo que tienes que hacer con las cartas.
Además, la temática está muy bien integrada y consigue que todo tenga sentido dentro del juego. Si a eso le sumamos una producción tan original, una caja absolutamente adorable y un apartado artístico que nos ha encantado, el resultado es un juego que entra muy bien por los ojos y que deja muy buen sabor de boca en la mesa.
Es de esos títulos familiares que, además de funcionar bien, tienen un encanto especial que hace que siempre apetezca volver a sacarlos.
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