Hoy hablamos de Play Hit Vuelta a los 2000, un party que me parece una propuesta muy divertida para montar una competición musical entre amigos y que, sobre todo, apuesta por algo que funciona genial en este tipo de juegos: variedad. No se limita a hacer preguntas sobre los 2000, sino que va cambiando de dinámica durante las cuatro rondas, pasando de preguntas rápidas a reconocer canciones, hacer mímica o tararear, y terminar con una ronda de cantar canciones a contrarreloj. Eso hace que la partida sea bastante dinámica y que no tengas la sensación de estar haciendo lo mismo durante todo el juego.
La primera ronda es muy sencilla y directa, con ese minuto para responder tantas preguntas como podáis, pero para mí el juego empieza a ganar muchos enteros a partir de la segunda, cuando entra la parte musical y tenéis que reconocer canciones escuchando únicamente unos segundos. Aquí el factor nostalgia tiene muchísimo peso: si viviste los 2000, vas a encontrarte con canciones, artistas y referencias que probablemente tengas grabadas en la cabeza, y si además lo juegas con gente de tu generación, las risas están bastante aseguradas. Y la tercera ronda, con las mímicas y los tarareos, termina de darle ese punto de party desenfadado que busca.
Pero mi favorita probablemente sea la cuarta ronda, porque convierte el juego prácticamente en una competición de reflejos musicales: aparece una palabra y hay que ser el primero en encontrar una canción que la contenga y lanzarse a cantarla usando el propio juego como micrófono. Es una tontería, sí, pero precisamente ese tipo de tonterías son las que hacen que un party funcione.
Me gusta también que esté planteado por equipos, porque hace que incluso cuando no estás respondiendo directamente sigas bastante metido en la partida, animando a los tuyos y celebrando los aciertos. Además, las cuatro rondas tienen suficiente personalidad como para que la experiencia vaya cambiando constantemente.
En definitiva, PlayHit: Vuelta a los 2000 me parece un party especialmente recomendable si os gusta la música y tenéis cierta debilidad por la nostalgia dosmilera. No busca ser un juego profundo ni falta que le hace: su objetivo es sacar canciones, recuerdos y muchas risas alrededor de la mesa, y creo que lo consigue bastante bien. Es de esos juegos que veo funcionando especialmente bien en reuniones, fiestas y noches con amigos, cuando quieres algo fácil de explicar y que permita que todo el mundo participe.
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