Ser el primer jugador en descartarse de su mazo.
Preparación de la partida:
1. Cada jugador elige un color y coge el mazo con las cartas de ese color.
Una partida
Cada jugador coge su mazo de cartas con las cartas boca abajo.
No hay turnos de juego, cada jugador voltea la primera carta. Tendréis que ir poniendo las cartas siguiendo esta secuencia 'caca, culo, pedo, pis' en el centro de la mesa. Si la carta volteada coincide con la que toca poner en el centro de la mesa corre y se el más rápido en ponerla. Si no coincide, ponla al final del mazo y mira la siguiente carta. También puedes esperar con ella en la mano hasta que toque poner esa.
Fin de la partida.
La partida finaliza cuando un jugador se quede sin cartas en su mano, siendo el ganador de la partida.
Hoy hablamos de Caca Culo Pedo Pis, uno de esos juegos infantiles que triunfan desde el minuto uno simplemente por su temática. El nombre ya provoca las primeras carcajadas y, una vez empieza la partida, las risas están prácticamente aseguradas. Es un juego pensado para los más pequeños, con reglas muy sencillas y partidas muy rápidas, perfecto para sacar en cualquier momento.
Otro detalle que nos ha encantado es su formato. Viene presentado en una pequeña lata que es una auténtica monada. Además de proteger muy bien las cartas, resulta muy cómoda para llevar en cualquier mochila o bolso. Es uno de esos juegos ideales para el verano, para jugar en la piscina, la playa, de vacaciones o mientras esperáis en un restaurante, ya que apenas ocupa espacio y se prepara en unos segundos.
Las mecánicas son muy simples: todos los jugadores juegan al mismo tiempo siguiendo la secuencia “caca, culo, pedo, pis”, intentando ser los más rápidos cuando la carta coincida con la palabra correspondiente. Esa sencillez hace que cualquier niño pueda aprender a jugar en apenas un par de minutos, pero no por ello deja de ser emocionante, ya que la velocidad y la concentración son claves durante toda la partida.
Además de ser muy divertido, nos parece un juego con un componente educativo muy interesante. Trabaja la atención sostenida, la velocidad de procesamiento, los reflejos, la discriminación visual y la capacidad de reaccionar rápidamente ante un estímulo. Todo ello sin que los niños tengan la sensación de estar realizando ningún tipo de aprendizaje, simplemente jugando y pasándoselo en grande.
Y aunque por su nombre y estética resulta especialmente llamativo para los más pequeños, creemos que también puede hacer disfrutar mucho a los mayores. Si buscáis un juego desenfadado, rápido y sin complicaciones para echar unas risas con amigos o en familia, este cumple perfectamente ese papel. Al final, la presión por ser el más rápido acaba provocando errores muy divertidos y situaciones de auténticas carcajadas, independientemente de la edad de los jugadores.
Personalmente nos parece uno de esos fillers que cumplen exactamente lo que prometen: reglas fáciles, partidas muy ágiles y muchísimas risas alrededor de la mesa. La temática conecta perfectamente con el sentido del humor de los niños, el formato en lata invita a llevarlo a cualquier parte y, además, ofrece un buen trabajo de habilidades cognitivas de una forma muy natural.
Un juego perfecto para familias que busquen diversión inmediata y un compañero ideal para cualquier escapada o tarde de piscina.
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