1 Reparte 7 cartas a cada jugador.
2 Pon el resto de cartas en un montón en el centro de la mesa y voltea la primera.
Una partida
Ojo, se juega en el sentido contrario a las agujas del reloj.
En tu turno podrás elegir entre una las siguientes acciones:
1 Jugar una carta Domino
Puedes jugar una carta que coincida en número con la carta superior de los descartes.
Puedes activar la acción combo tras jugar esta carta, si tienes otra cuyo valor coincida en la misma posición de la que acabas de jugar.
2 Jugar una carta mosquito
Al jugar esta carta, deberá coincidir en valor con la carta superior del descarte. Y se activará la regla ¡PLAF!
Regla plaf, el resto de jugadores deberán aplastar esa carta con la mano correcta. Mano derecha para números pares, e izquierda para números impares. El que lo haga más rápido no roba cartas, el más lento roba 2 cartas y el resto roba 1 carta. Si te equivocas de mano robas 3 cartas.
3 Jugar una carta mosquitero
Puedes usarla cuando quieras, el siguiente jugador podrá jugar otro comodín o una carta con ese número.
Si no puedes jugar carta roba, podrás usarla en este turno si te sirve. Si no puedes, pasa tu turno.
Cuando te queda solo una carta grita ¡mosquito!, si no lo dices y otro lo dice antes... roba una carta.
Si el mazo se acaba, deja la carta superior y baraja el resto para formar de nuevo el mazo.
La Ronda acaba cuando un jugador se queda sin cartas.
El primero que se quedó sin cartas recibe - 10 puntos.
Los demás suman puntos según sus cartas:
Carta DOMINO → suma de los dos números.
Carta MOSQUITO → valen su número.
Carta MOSQUITERO → 10 puntos.
Fin de la partida.
Jugad las rondas que queráis, el jugador con menos puntos será el ganador de la partida.
Hoy hablamos de Mosquito Plaf!, es un juego de cartas rápido, divertido y lleno de momentos caóticos en el que hay que estar muy atento para deshacerse de todas las cartas antes que los demás. Aunque sus reglas son sencillas, la mezcla de números, combinaciones y reflejos hace que las partidas sean muy dinámicas y que nunca puedas despistarte demasiado.
Cada jugador empieza con siete cartas y, por turnos, debe intentar jugar una que coincida con el número de la carta superior del descarte. Las cartas de DOMINO muestran dos números, así que hay que fijarse bien en cuál de ellos coincide. Además, si tienes otra carta que encaja con el número de la misma posición, puedes enlazarla y hacer un combo para quitarte más cartas de una sola vez.
Pero lo más divertido llega con los mosquitos. Cuando alguien juega uno cuyo número coincide con el de la carta del descarte, se activa el grito de «¡PLAF!»: todos deben golpear la carta con la mano que corresponda según el número, derecha para los pares e izquierda para los impares. Quien reaccione más rápido se libra, mientras que los más lentos tendrán que robar cartas. Y cuidado con equivocarse de mano, porque el castigo es todavía mayor. Es una mecánica que aporta mucha tensión y provoca situaciones bastante divertidas, sobre todo cuando varios jugadores reaccionan a la vez.
También están los mosquiteros, que funcionan como comodines y se pueden jugar en cualquier momento, aunque el siguiente jugador tendrá que responder con otro comodín o con una carta que coincida con su número. Si no puedes jugar, toca robar y esperar a ver si la nueva carta te permite continuar. Y cuando solo te queda una carta, no olvides gritar «¡mosquito!», porque si alguien se adelanta, tendrás que robar otra.
La ronda termina cuando alguien se queda sin cartas. Ese jugador recibe una puntuación de diez puntos negativos, mientras que el resto suma los puntos de las cartas que conserva en la mano. Las cartas de DOMINO cuentan por la suma de sus dos números, los mosquitos valen lo que indican y los mosquiteros puntúan diez puntos. Al final, gana quien tenga la puntuación más baja.
Lo que más me gusta de Mosquito Plaf es que consigue mucho con unas reglas muy fáciles de aprender. No basta con buscar una carta que encaje: también hay que vigilar los descartes, aprovechar las oportunidades para hacer combos y estar preparado para reaccionar en cuanto aparezca un mosquito. Esa combinación de atención y rapidez hace que las partidas sean frenéticas y que los errores estén a la orden del día.
Es un juego ideal para sacar con amigos o en familia cuando apetece algo ligero, sin demasiadas explicaciones y con muchas risas. Puede que no sea el título más estratégico del mundo, pero tampoco pretende serlo: su objetivo es mantener a todo el mundo pendiente de la mesa y crear momentos inesperados. Si buscas un juego de cartas sencillo, ágil y con un punto de locura, Mosquito Plaf es una opción muy recomendable.
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